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CRONICA TAMBORRADA 2026/01/20

TAMBORRADA

La DAD-Kutxabank hace temblar San Sebastián: una tamborrada que llevó el espíritu del 20 de enero hasta el último rincón de la ciudad

San Sebastián despertó el 20 de enero con el estruendo inconfundible de su fiesta más sagrada, y entre los compases que resonaron por la ciudad, la tamborrada de la DAD-Kutxabank se alzó con fuerza propia. Setenta y un integrantes —29 herradas, 13 cocineros, 26 tambores, una abanderada y dos directores— formaron una compañía que, más que un grupo, parecía una pequeña legión dispuesta a conquistar la jornada.

A las 09.00h, desde la Plaza Bilbao, la formación inició su avance. No fue un simple recorrido: fue una marcha solemne, un desfile de ritmo y tradición que atravesó el corazón de la ciudad. Algún tropiezo quedó atrás como anécdota menor frente a la determinación del grupo, que culminó su trayecto a las 12.00h frente a la oficina de la calle Garibai, donde los últimos redobles parecieron suspender el aire.

Tras ceder el testigo a la tamborrada infantil, la DAD-Kutxabank emprendió una misión que ya forma parte de su identidad: llevar la fiesta allí donde más falta hace. Subieron al Oncológico y a los hospitales, convirtiendo pasillos silenciosos en escenarios de emoción. Para quienes no pueden vivir el 20 de enero en la calle, la llegada de la tamborrada es un regalo que rompe rutinas y enciende sonrisas. Hubo miradas que hablaban más que las palabras, y momentos que quedarán grabados en la memoria de todos.

El clima acompañó como si la propia ciudad quisiera rendirse a la celebración: un día luminoso, casi perfecto, que amplificó cada nota y cada paso. Con el eco de los tambores aun vibrando, los miembros de la DAD ya cuentan los días para volver a vestir el uniforme, alzar las baquetas y escribir un nuevo capítulo en esta tradición que, año tras año, se vive como una pequeña epopeya donostiarra.